¿QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE LA ESPONJA KONJAC?

Probablemente ya habrán visto o escuchado sobre las esponjas Konjac, y si no, este es el momento para enterarse de ello.

Las famosas esponjas llamadas Konjac, han estado poco a poco conquistando el mundo y siendo incluidas en los rituales de belleza de muchos, sin saber que pertenecen a la rutina de belleza coreana como tal.

Esta esponja suele ser hecha con fibras vegetales naturales, además de no contener aditivos ni químicos ni colorantes, y siendo biodegradables también. La planta Konjac es milenaria, y era usada de forma medicinal tanto en Corea, China, y Japón. Su composición incluye agua y minerales, es de tipo alcalina con pH neutro, y es la propia raíz la que se usa para fabricar dicha esponja facial. Es más, desde épocas antiguas, la fórmula se usaba para poder limpiar la piel de los bebés. Por si fuera poco, ahora es uno de los complementos de belleza más conocidos por su uso a la hora de exfoliar y limpiar en profundidad la piel.

Pues bien, la esponja Konjac es uno de los básicos de la cosmética coreana. Ella elimina las células muertas, limpia, da efecto calmante, acelera el metabolismo, protege y respeta la piel, es delicada, y ayuda contra las imperfecciones.

No te dejes llevar por su textura rígida y rugosa que suele tener al principio. Lo primero que hay que hacer es dejarla en remojo en agua tibia por unos 15 minutos en un cuenco para que se suavice, a menos que prefieras tenerla debajo del grifo hasta conseguir esa textura blanda (y dependiendo de que tan rápido se suavice la que has comprado). A partir de ahí, la esponja ya está lista para darle uso, teniendo solo que pasarla por todo tu rostro con suavidad como si masajearas (sí, tal cual y sin nada más).

Por su origen vegetal y natural, las esponjas ya están concebidas para ser aptas para todo tipo de piel, o sea, que no tendrás problema con ello. Sin embargo, muchas llevan ingredientes en su fabricación (arcilla rosa, blanca, verde, carbón…) que pueden ayudarte a mejorar y tratar tu piel de forma específica (las sensibles, grasas, mixtas…). Si quieres, puedes agregar un poco de tu limpiador facial (o sea, el paso 2 de la rutina coreana) para limpiar y así exfoliar a la vez, dando un toque espumoso y jabonoso. Puedes usar tu esponja por la mañana en tu rutina, o si prefieres por la noche al quitar toda la suciedad del día y dejar que la piel se regenere. Eso sí, se recomienda su uso una vez a la semana.

Siempre que termines de utilizarla, hay que lavarla bien bajo el agua del grifo. Exprimirla suavemente para quitar residuos de agua, y dejarla colgando para que se seque. Una vez seca, hay que guardarla en un sitio libre de impurezas y lejos del vapor de la ducha. Se recomienda tenerla en un tupper, por ejemplo, e incluso meterlo a la nevera.

CUIDADO. Jamás vayas a utilizar la esponja en seco, ni la dejes en sitios sucios, y no es recomendable usarla luego de 3 meses, ya que es natural y biodegradable y hay que tirarla (o ya no tendrá efecto sobre la piel), y mejor comprar una nueva.

Siempre puedes alternar tu forma de exfoliación entre elegir la esponja, y otro día que prefieras, exfoliar el rostro con tu producto habitual.

Ahora sí, ¿te animas a incluir la esponja Konjac en tu rutina y lucir una piel perfecta?

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